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15:48h. Domingo, 16 de Diciembre de 2018

¿QUÉ VIDA IMPORTA MÁS?

"Pasando al fondo que hay lugar" (por Mauricio Silvera)

No nos habíamos terminado de reponer del impacto de la suba del boleto, cuando dos tristes y lamentables hechos de violencia contra taximetristas, derivaron en paros del transporte.

El tema de la seguridad (o la falta de ella) es muy complejo y está muy... muy... muchísimo politizado, por lo que no voy a emitir opinión al respecto. Sí quiero reflexionar sobre el valor de las diferentes vidas, las involucradas directa e indirectamente, todas igual de importantes

Es muy duro salir de la casa a trabajar y no saber si será la última vez; también lo es no saber cuándo se vuelve o si hay algún medio de transporte para hacerlo. Hace años, un paro de transporte paralizaba al país; hoy en día, tantas personas tienen auto, moto (o tienen a algún compañero de estudio o trabajo que lo lleva) o hasta andan en bicicleta, que un paro de transporte apenas se siente. Eso sí, los que menos tienen, los que viven contando "pesito a pesito" todos los días, a esos no hay quien los lleve. Son voces que no tienen tampoco influencia, salvo cada 5 años cuando les piden el voto. Pero son los únicos perjudicados con los paros del transporte ¿es justo?¿Para qué ponérselos en contra? ¿Acaso no hay guardias gremiales en otros servicios? ¿Se olvidan que el transporte es un servicio público, cada vez más el único al que pueden acceder los que menos tienen?

¿Y qué decir de las vidas de los trabajadores de RAINCOOP y ALAS URUGUAY? Con graves problemas financieros, en parte culpa del propio sistema que no cambia (porque a algunos pocos les conviene que siga así) y en parte por operaciones externas e internas (las más lamentables) que no quieren más que sus propios intereses sin importarles el resto. Vidas que trabajan sin saber si a fin de mes cobrarán su merecido sueldo, vidas que sienten que les han soltado la mano, los mismos que ayer les dijeron que iba a estar todo bien...

Siguen prometiendo medidas para mejorar las condiciones en las que viajamos en el transporte público y la seguridad de sus trabajadores y trabajadoras. El dinero electrónico hace años que está inventado, ya hay hasta empresas uruguayas que tienen todo lo necesario para implementarlo en el transporte... pero hay que cuidar los puestos de trabajo de los familiares de los transportistas que trabajan en los únicos 40 (aproximadamente) lugares en los que se puede cargar la tarjeta. No quiero que nadie pierda su trabajo, pero tampoco quiero mantener empleos porque sí. Perfectamente esos locales pueden encargarse de sacar las tarjetas y atender a los estudiantes, mientras el resto recarga sus tarjetas por celular, en redes de cobranza, etc. (no desconozco que todas esas empresas están ávidas de sacar su parte de la tajada, sería bueno exigirles algo a cambio).

Sacan la mampara, ponen la mampara pero en taxis más grandes, sacan guardas (ya hablamos hace unos meses del error que sería), controlan mejor esto y aquello (la radio, el hablar por celular, horarios, etc.)... pero UBER tiene algo que no lo puede cambiar ninguna normativa: personas que demuestran tener ganas de dar un servicio. El caramelo es lo de menos, lo importante es que uno siente que es el centro. Mientras las autoridades, empresas y trabajadores no lo comprendan... son solo parches las medidas que se toman.

Los que deciden, los que regulan (o deberían, porque es evidente que no lo hacen) están cada vez más lejos de la realidad del transporte público (de lo que viven sus trabajadores y trabajadoras y de lo que sufren sus usuarios y usuarias); lamentablemente cada vez más lejos

Y mientras termino de escribir estas líneas, se decreta una suba en la tarifa del taxi (¿para compensar las mejoras a las que los obligarían?). Nuevamente, mucho de hablar de medidas para mejorar las condiciones en las que viajamos en el transporte público y la única concreta que se toma siempre es el aumento de las tarifas... Y los cambios prometidos los seguiremos discutiendo... hasta el próximo paro o la próxima suba de los precios. ¿Es la vida que como pasajeros nos merecemos?

Me bajo en la que viene, nos vemos en el siguiente viaje.